10 cosas para pensar antes de viajar a China o por China

No me considero la mejor viajera. Estoy lejos de ser como Verónica Augusto, que a modo girl scout siempre está lista a la hora de decir 1, 2, 3… a viajar! Me la imagino con sus checklists preparando, organizando, reservando, comprando tickets aéreos y diseñando un itinerario meses antes de viajar. A mí me despierta el hambre por viajar… algo me gustó y lo pongo en mi mapa mental de viajera. 20 minutos después armé un itinerario que ni siquiera un viajante con la posibilidad de teletransportarse podría hacer. Entro en pánico cuando me doy cuenta que no me puse cierta vacuna y que quizás no me dejen subir al avión. Y finalmente termino recorriendo lugares que no me imaginaba recorrer, desechando mi itinerario inicial.
Soy así: organización desorganizada. Y eso me hace feliz.
Desorganizada o no, yo digo que siempre hay cosas que necesitamos tener en cuenta antes de viajar. Esas cosas varían según el destino y no son sólo materiales, pero son como pañuelitos descartables mágicos que nos permiten viajar a lugares muy distintos sin llorar en el intento.
Luego de cuatro días de empezadas mis vacaciones en la majestuosa, tranquila, antigua y tremendamente fría en invierno ciudad de Beijing, y pensando que quizás debería haber escrito esto antes, se me ocurrió una lista de cosas que uno tiene que tener en cuenta antes de viajar a cualquier ciudad de China.
1.  El mapa
Si bien uno puede prescindir del mapa en muchas ciudades y países para preguntar dónde queda una calle, una montaña, un castillo o un baño, en China tener un mapa a mano es vital. Sí, vital. Y si es posible hay que  mirarlo el día anterior a viajar, no entrar en pánico si no entendemos los nombres de las calles, ver dónde están los lugares que (quizás) uno quiere visitar. Prometo que pueden evitar marearse y ahorrarán muchísimo tiempo.
Por qué es vital: Si bien encontrarán en su camino muchísimas personas que se pararán a contestar todas las preguntas que uds. quieran hacer (sí, todas, y hasta a veces te acompañan un par de cuadras), en mi experiencia entiendo que en China casi siempre pasan tres cosas cuando uno no sabe para dónde ir y pregunta a extraños dónde está tal o cuál lugar:
  • No tienen muy buen sentido de la orientación y te envían al lugar equivocado sin querer.
  • No saben leer bien el mapa aunque tenga caracteres chinos (no se les enseña en la escuela).
  • No saben donde está el lugar, pero aún así te enviarán a algún lado con el fin de lograr su cometido de responderte la pregunta.

2. Cuando el mapa falla no queda otra que… preguntar

Estando en una gran ciudad con un Smartphone no hay que recurrir a estos métodos arcaicos ni a la brújula, pero quizás sea recomendable acostumbrarse a usar mapas y preguntar porque muchas veces no habrá señal y maldecir al idiota que inventó internet y el 3G juro que no ayuda.
Así que cuando no podemos consultar con Google Maps dónde estamos después que el colectivo nos dejó en un hermoso bosque de bambú en vez de en la estación donde teníamos que ir es que tenemos que preguntarle a alguien que esté alrededor. Pueden usar mi técnica si es que no elaboraron una ya. Puede funcionar como no.
Cuando uno pregunta por un lugar es SUMAMENTE importante decir el nombre del lugar bien. Hay que respetar los tonos, la fonética y demás. Si vemos que no nos entienden siempre podemos recurrir al lenguaje corporal (deberían verme explicar que es un subte con mis manos).
No hay que resoplar (o sí) ni llorar.
Ahora, sea lo que sea que nos indiquen, desde una descripción detallada hasta un simple brazo apuntando en una dirección, y a menos que sea un oficial de tránsito, hay que corroborar.
¿Cómo?
Hay que seguir preguntando a dos o tres personas más como mínimo. Si todos nos dicen cosas distintas hay que hacer dos cosas: 1) volver al mapa o 2) elegir a lo de gallito ciego y rezar si uno es religioso. No es poco frecuente que distintas personas nos manden a distintos lugares. Algunos pensarán que saben dónde queda y otros te responderán la pregunta con tal de no perder el honor al demostrar que no pueden contestarla. Y uno puede maldecir sus tradiciones… pero la vida ES ASÍ.
No hay que temer. Si no llegamos a destino y perdemos un tren o bus les aseguro que de hambre nadie se va a morir en China, caigamos donde caigamos.
3. Mentalizarse en que uno no se va a intoxicar con comida y poner varias medicinas para el estómago en la valija mientras uno lo hace
No vamos a andar señalando a China como un país donde uno se intoxica sí o sí, porque cuando uno viaja siempre existe la posibilidad de enfermarse. Podríamos decir que la comida, el agua, y los bichos que nos rodean son distintos y entonces siempre corremos el riesgo de descomponernos. Sin embargo… en China no hay día que no vea a alguien descompuesto en la calle. Muy descompuesto.
Muchas son las historias de gente que tiene que interrumpir sus tareas diarias para correr al baño más cercano, que puede estar a varias cuadras. No vamos a indagar mucho por qué estas cosas suceden, pero suceden.
Por eso siempre hay que tener algún tipo de medicina para el estómago a mano y pastillas de carbón.
Como dije antes yo creo que en China este tipo de episodios ya se agrega a la rutina semanal, así que todas las farmacias tienen remedios convencionales y muy poco convencionales, pero siempre nos tenemos que ayudar con algún asistente temporario que nos ayude o el google Translate.
Eso y, según los chinos, el helado de té verde nos dejarán como nuevos en unas horas.
4. Paper higiénico y pañuelos descartables
Sea de esos lugares en que la gente no puede pasar porque no hay espacio y no podemos distinguir la pared del suelo por la suciedad, o sea de esos lugares en que los muebles tienen detalles de laca en rojo y podemos escuchar música china tradicional de fondo, casi todo lugar público en china tendrá baños en distintos lugares que carecerán de papel higiénico.
Si se considera la ALTA probabilidad de que en algún momento suceda algún episodio como los mencionados anteriormente, yo recomiendo SIEMPRE tener esto en la cartera, bolsillo o campera.
 
5. Una identificación

Yo soy de esas que siempre se olvida que por más que tengamos todas las ganas del mundo guardadas en la billetera, si no tenemos dinero hay lugares a los que no podremos acceder. Simplemente son costosos.
China es uno de esos países en los que, al menos en las grandes ciudades, hay que pagar para ir a casi cualquier lado. Lamentablemente no exagero.
Nadie puede negar que viajar por China es lo más placenteramente barato que existe en el mundo (probablemente, son datos no chequeados estadísticamente), pero entrar a un pagoda puede salirte más caro que ir a comer a un sofisticado restaurant de langosta de mar.
Por eso es IMPRESCINDIBLE no olvidarse las credenciales de estudiante o de docente en casa. Si la credencial está en otro idioma la reconocen de todas maneras como válida (probablemente porque no sea un gran problema y porque en general la gente en China confía en la honestidad de la gente al decir que son esto o aquello). El descuento es del 50%.
Y para los que se quieren a animar a ser un poco deshonestos (porque no lo pueden pagar), tengo un pequeño consejo: si muestran cualquier identificación y dicen ser estudiantes o docentes probablemente también les hagan el descuento.
6.  Monedas y muchas

Para pagar el metro fundamentalmente. Suena un poco exagerado mencionarlo, pero en vacaciones o en hora pico intentar sacar un boleto de metro puede demorarnos una media hora.
7. Bu yao
Esto es algo que hay que tener bien apretado en la mano u oculto detrás de la oreja. Es el poder que nos hace fruncir el ceño o enseriarnos mientras seguimos caminando y lanzamos un “bu yao” (no quiero). Si bien puede hacernos pensar que estamos siendo muy maleducados estas dos palabras nos pueden sacar de muchos apuros. Nunca hay que pensar que elevar un poco la voz es de adolescente insolente, es algo necesario y a lo que vendedores demasiado insistentes y estafadores están acostumbrados.
Es muy común que en marcados de todo tipo los vendedores nos sigan para convencernos de que una oferta es demasiado buena para no aceptarla, pero muchas veces no es así. Cuando no deseamos algo o nos parece muy caro y no llegamos a regatear lo suficiente hay que mencionar estas palabras mágicas tres veces y con suerte el vendedor se desvanecerá.
Pero más importante es mencionarlo a gente que procede de la siguiente manera:

  • Se nos acerca para pedir que saquemos una foto de algún grupo en perfecto inglés y con la sonrisa de una azafata al inicio de un vuelo.
  • Nos pregunta de dónde somos, qué edad tenemos, qué hacemos en China y después nos halaga nuestra belleza o nos dice que parecemos más jóvenes de lo que somos (en ese orden y con un ímpetu de alumna de tercer grado después de haberse comido tres chupetines sin pausa)
  • Nos cuenta de la relación que tiene con el resto del grupo, nos habla de su perfecta educación y por qué viaja y le gusta el inglés.
  • Nos invita a una milenaria casa de té donde un fantástico experto nos enseñará los secretos de la alquimia del té, o a un teatro en un edificio de la segunda guerra mundial donde dos peleadores de kung fu adoctrinados en el templo Shaolin darán el mejor espectáculo visto por el hombre, o a una galería de arte donde se podrá apreciar aquello que el maoísmo nunca dejó ver.
Estas son personas que se dedican a estafar a la gente y colaboran con estos espacios donde solo habrá té, un espectáculo de kung fu y una galería de arte como cualquier otra pero donde se nos cobrará dinero que quizás no tengamos.

Danger! Danger! (foto de http://rebajeanonthescene.tumblr.com)

8. Google Translate
Tener esta aplicación en el celular aunque dependamos del wifi y no tengamos el famoso 3G es importante muchas veces. En China el idioma oficial es el mandarín, pero es muy sabido que con solo alejarse unos kilómetros de Beijing el acento de los locales puede sonar como gruñidos o alaridos ininteligibles (sin mencionar que es muy posible que no nos entiendan ni siquiera en Beijing). Por eso, entrar en Google Translate y tipear que es lo que queremos que la gente sepa SIEMPRE da una mano. Hay que tener cuidado con las traducciones y los contextos, pero no puedo negar que muchas veces me hizo llegar a destino.
También existe la app Pleco, donde podemos dibujar caracteres que no entendamos o frases en alfabeto occidental y se nos proporciona su significado. Esta aplicación funciona sin necesidad de conectarnos a internet.
Qué haría yo sin un celular… probablemente llorar más de lo que usualmente lloro.
9. Lista de websites
Es la realidad. Aún los hablantes de chino más expertos tienen problemas para comunicarse con los locales, al menos al principio. Por eso, y si estamos con poco tiempo, tener una lista de websites populares entre los occidentales en China es importante. Allí no solo nos enteraremos de eventos y podremos buscar información vital sobre transporte y lugares a visitar, también se nos dirá cómo acceder a ciertos lugares y a qué horas podremos hacerlo.
Nadie quiere llegar a Beijing un lunes para enterarse que la Ciudad Prohibida, el Mausoleo de Mao y todo el resto de las atracciones que quiere visitar están cerradas. O que si uno llega a un parque a las 4 pm lo más probable es que no pueda entrar. Pasa, no me digan que no.
Las que yo recomiendo visitar para tener información de China:
www.chinatravelguide.com (web de información turística sobre ciudades y sus puntos turísticos, así como de horarios y categorías de trenes)
www.ctrip.com (página de transporte en China que ofrece vuelos baratos y servicios de alojamiento)
www.elong.com (muy parecida a la anterior)
www.lonelyplanet.com (sección China)
www.expat-blog.com (información de gente de tu país que está en China o en otros países así como un listado de blogs sobre gente que viaja o vive en China)
www.chinalati.com (red de blogs sobre viajar y vivir en China)
Son los que se me ocurren y a los que recurro cuando necesito información de este país en el que vivo.
10. Las ganas de sorprenderse

Este es un consejo muy personal y por eso muy válido. Soy de esas personas a las no les gusta saber exactamente qué es lo que sucederá en una película. Si voy al cine es porque me gusta el director de la película, los actores o el poster promocional… CASI nunca sé de qué va a tratar.

Qué es un viaje sino una película en la que uno es protagonista. Me puede gustar alguna foto, me puede gustar la historia, me puede gustar un reto o una aventura, me gusta que me recomienden lugares, pero antes de viajar no miro fotos y si alguien las postea en facebook hago lo posible por pasarlas rápido. Para mí viajar es como ir al cine. Y hasta ahora todas han sido sorpresas tan gratas que me alegro de ser un poco así.

Háganlo al menos una vez. Visiten ese lugar por primera vez sin haber visto fotos de él… prometo que no se van a arrepentir.

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