El conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan.
 
Mahatma Gandhi 

Durante 2000 años China ha sido el foco cultural más importante del este asiático. Nuestro conocimiento de sus tradiciones religiosas se remonta al menos a otros 1500 años. Durante ese intervalo de 3500 años, China ha dado a luz a dos grandes sistemas de pensamiento y práctica religiosos –el confucianismo y el taoísmo- y ha transformado completamente un tercero –el budismo, al tiempo que sus prácticas religiosas populares y no sistematizadas han dado lugar a una cuarta tradición, independientemente de las otras tres. Aquí hablaremos de esta última.

La religión popular china es un sistema que con el paso del tiempo se ha adaptado a factores sociales cambiantes en sus distintos emplazamientos geográficos. Por ello, resulta difícil de sintetizar, aunque presenta rasgos comunes, como la división del mundo en dioses, fantasmas y antepasados, y los seres humanos. Los cuatro grupos constituyen manifestaciones de qi, y todos siguen los mismos principios naturales. Aunque a uno posee su propia Vía –orden o sendero que cada uno debe de seguir-, y aunque existe diferencia entre el reino de los vivos y de los muertos, los cuatro grupos forman parte de un orden natural. De ahí, que se considere que no existe nada “sobrenatural” en la religión china.

Existen dos tipos de divinidades en la religión popular china: los fu –espíritus de personas carismáticas de origen humilde- y los shi –dioses genéricos o administrativos. Los primeros incluyen a dioses tradicionales, a héroes culturales o a héroes militares, como el Emperador Amarillo, Confucio y Mazu o Guandi. Cualquiera de estos dioses puede poseer un templo o un altar dedicado a él. El segundo tipo de dioses, los shi, son en la mayor parte de los casos, ocupantes temporales de un cargo. Entre ellos se incluyen los dioses del suelo local, los dioses de la ciudad, el dios del fuego doméstico de una casa y el Emperador de Jade (en la cima de la jerarquía burocrática). Los dioses del suelo cuentan con altares pequeños en lugares públicos o de aras en los grandes templos; mientras que los dioses de la ciudad cuentan con sus propios templos. El resto de las divinidades domésticas se encuentran en las casas, representadas en imágenes.

Los fantasmas son espíritus de difuntos sin una familia que les rinda culto a sus antepasados o cuya muerte fue dramática. Se trata de almas insatisfechas, dignos de compasión, pero, a veces, peligrosos. Las ofrendas que se les realizan, son siempre en la parte trasera de la casa y nunca frente a ellas. En la Fiesta del Sustento de los Fantasmas, celebrada en agosto, se prepara un gran banquete comunitario para los fantasmas errantes. Los espíritus de las mujeres solteras también se convierten en fantasmas porque el culto se debe de realizar a través de la familia del marido. La familia natal puede evitar esto casándola con algún soltero fallecido o colocando un altar aparte dedicado a la difunta.  

Para ser introducido dentro de la categoría de los antepasados se requiere un funeral apropiado oficiado por un sacerdote budista o taoísta, incorporando en la liturgia, elementos de las dos religiones. Durante el ritual, los labios del difunto pueden empaparse con un elixir simbólico de inmortalidad, procediéndose posteriormente a su incineración. Se defiende que este culto a los antepasados es la forma más arcaica de la religiosidad china. Se remonta a la dinastía Shang (1765–1122 a.n.e.) y todavía hoy en día se practica, sobre todo en Taiwan. Muchas familias cuentan con una mesa altar con imágenes y placas que llevan el nombre de los ancestros y de los dioses. En las ofrendas se quema incienso y se ofrece fruta fresca o arroz cocido. Los únicos antepasados que aparecen son los que los miembros de la familia hayan conocido en vida, es decir, se remonta a dos o tres generaciones. Aunque el poder de los antepasados generalmente solo afecta a su propia familia, a veces, resulta problemático para las de otros. En ese caso, el antepasado de una familia es al mismo tiempo, un fantasma para otra.

Los principales elementos rituales de la religión popular china son la adivinación, los sacrificios y los exorcismos. Son un medio para interactuar con seres espirituales. Estos sacrificios se reducen a la realización de ofrendas de frutas o de alimentos, a excepción de algunos rituales comunitarios más elaborados. En los hogares, la fruta se ofrece a los dioses y a los antepasados, pero el arroz cocido, solo a los ancestros. En los templos, las ofrendas a los dioses consiste en fruta o alimentos empaquetados. Nunca se le ofrece comida cocinada porque sería equipararlo con los seres humanos y rompería la armonía. A los fantasmas sí se les puede dar cocinada, pero siempre fuera de la casa. También se les puede ofrecer la quema de dinero espiritual. A los dioses se les ofrece oro, a los antepasados, plata, y a los fantasmas, cobre. Muchos templos disponen de grandes hornos destinados a este fin. Esto responde a un principio de mutua obligación, es decir, el principio de reciprocidad confuciana, basada en la concepción del mundo para los chinos: la asunción de las cosas se definen por sus relaciones con otras cosas. El intercambio de regalos es el mecanismo mediante esas relaciones se afirman y fortalecen.

La adivinación asume cuatro formas: bloques de luna –son los instrumentos más usados-, varas adivinatorias, médiums –se recurre para manifestar la presencia de un dios durante fiestas o rituales en el templo- y palanquines o sillas de adivinación –silla de manos de unos 45 cm de altura, considerada sede de la deidad-. Los médiums pueden ser de ambos sexos, pero los que participan en rituales o fiestas comunitarias, suelen ser muchachos que, en estado de trance, se cortan el pecho. Este responde a las preguntas del cliente y, para liberarse del dios, salta hacia atrás y se deja caer en los brazos de sus ayudantes. Mientras tanto, la silla de adivinación es sostenida por dos personas en trance que responden a las preguntas del cliente escribiendo caracteres sobre una mesa cubierta. Esto es leído, normalmente, por un médium.  

Algunos rituales son pagados por comunidades enteras. Uno de los más populares es Jiao, “rito de renovación cósmica” de una comunidad. Es realizado cada 60 años aproximadamente, y en él se representan rituales, se realizan sacrificios de cerdos y de un gran banquete comunitario. También está la festividad conocida como Qingming –“claro y brillante”, celebrada a comienzo de la primavera. Lo más importante de la celebración es que se reúne la familia en los cementerios, se limpian las tumbas de los antepasados, se tiran petardos para ahuyentar a los fantasmas, se quema incienso y se realizan plegarias a los ancestros. Además de festividades comunitarias, también se celebra el cumpleaños de las divinidades de los templos. En esta celebración se transporta la imagen o imágenes del dios del templo en un palanquín y se lleva en procesión por el vecindario. A menudo, es acompañada por músicos, bailarines, niños, petardos y gente ataviada con voluminosos ropajes.

En la actualidad hay cinco religiones reconocidas oficialmente en China: el budismo, el taoísmo, el protestantismo, el catolicismo y el islamismo. La religión popular y el confucianismo se consideran superstición e ideología, categorías incompatibles con la religión, según las autoridades chinas. Tras la casi completa destrucción de la vieja China, sobre todo del tejido sociomoral confuciano y la religión popular, la nueva China no ha sido capaz de suministrar al pueblo una fuente duradera de valores sociomorales. Mientras tanto, la población de China acude cada vez más al cristianismo y a la religión popular en busca de una visión del mundo que llene su vacío espiritual.

BIBLIOGRAFÍA

ALDER, J. A., “Religiones chinas”, Religiones del mundo, Madrid: Ediciones Akal S.A., 2005

CHENG, ANNE. “Historia del Pensamiento chino”, Biblioteca de China, Contemporánea. Barcelona: Edicions Bellaterra. 2006.

CREEL, H. El pensamiento chino desde Confucio hasta Mao Zedong. Madrid: Alianza Editorial. 1953.

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Etiquetas: Actual, China, Cultura, Popular, Religión, p2

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