Los EEUU en el conflicto entre China y Taiwan durante la Guerra Fría

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Tras finalizar la Guerra Civil China (1946-1949) entre los ejércitos del Partido Nacionalista Chino (KMT) y el Partido Comunista Chino (PCCh), continuaron las disputas territoriales entre la recién fundada República Popular China (RPC), en la China continental bajo el mando del PCCh, y la República de China (ROC), con los líderes del KMT exiliados a Taiwán tras ser derrotados. En éstas, ambos gobiernos reconocían sólo una única China, cuya soberanía incluía la isla de Taiwán, así como el resto de islas de la zona. No obstante, cada uno se consideraba a sí mismo el gobierno legítimo de todo el territorio. De este modo, mientras Chiang Kai-shek[1] anhelaba recuperar la soberanía de la China continental, Mao[2] reclamaba Taiwán y el resto de islas como parte de la RPC. Sin embargo, desde el principio de las disputas apareció un tercer actor en esta pugna aparentemente bilateral, los Estados Unidos (EEUU).
A continuación analizaré el papel de este tercer actor desde el inicio del conflicto en 1950 hasta el arranque de una nueva etapa en 1971, con el ingreso de la RPC en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para ello, me centraré tanto en la participación del ejército de los EEUU en los principales acontecimientos bélicos entre la ROC y la RPC, así como en las relaciones que mantuvo Washington con los dirigentes de ambos lados del estrecho y sus características en función de quién ocupaba la presidencia, con un total de seis presidentes distintos desde Truman hasta Nixon.
  • Precedentes: De Truman a Eisenhower
En Febrero de 1950 la RPC firmaba un tratado de seguridad con la Unión Soviética (URSS), mientras la ROC, con su ejército totalmente debilitado, ya no contaba con el apoyo que le habían ofrecido los EEUU años atrás, sino que se oponían al uso de la fuerza en el Estrecho de Taiwán. De este modo, una invasión comunista del Ejército Popular de Liberación (PLA) en la isla de Taiwán parecía inminente (Gordon, 1985, 637; Roy, 2003, 110). Sin embargo, el inicio de la Guerra de Corea haría que los EEUU volvieran a tener en cuenta al gobierno de Chiang Kai-shek, aunque no por una preocupación por la supervivencia de la ROC en sí misma, sino por intereses propios, ya que según Truman[3], “[l]a ocupación de Formosa por fuerzas comunistas sería una amenaza directa a la seguridad de la zona del Pacífico” (Kissinger, 1996, 509) y para el general McArthur, debido a la posición geoestratégica de la Isla, Taiwán era como “an unsinkable aircraft carrier and submarine tender” (Miller, 2011, 73). Así pues, y en pleno contexto de Guerra Fría, lo que menos interesaba a los EEUU era permitir que los comunistas invadiesen Taiwán, dado que supondría que ya no sólo contarían con el acceso a la península coreana por el norte de Corea, sino que también tendrían controlados los accesos por el sur, y a su vez estarían muy próximos a las bases norteamericanas de Okinawa. Así pues, Truman ordenó el traslado de la Séptima Flota a las inmediaciones de la isla, sentando un precedente a la  oposición del uso de la fuerza en el estrecho (Gordon, 1985, 637), aunque con la única intención de frenar las hostilidades entre ambos lados, es decir, manteniendo el status-quo entre de las dos repúblicas (Roy, 2003, 110-6), sin posicionarse en ninguno de los bandos.
  • Primera Crisis del Estrecho

En 1952, el PLA decidió atacar a las islas Jinmen y Mazu[4], con lo que Chiang pidió nuevamente ayuda a los EEUU. Sin embargo, desde Washington consideraban a estas islas como “only a stone’s throw from the Chinese coast” las cuales “were indefensible without heavy U.S. assistance, and not worth risking a major war”, mientras que para Chiang “conceding them would have cast doubt on the posibility of reconquering China” (Roy, 2003, 119), dando lugar al empeoramiento de sus relaciones.
 
No obstante, tras las elecciones de los EEUU en 1953, mientras el contacto con la RPC seguiría prácticamente inexistente (Gordon, 1985, 638), Eisenhower anunció que “while continuing to guard against a PRC invasion of Taiwan, the United States would no longer restrain ROC attacks against the mainland” (Roy, 2003, 116), lo que supuso una mejora en las relaciones diplomáticas entre la ROC y los EEUU, frente a la neutralidad, e imparcialidad, mostrada durante el mandato de Truman.
Tras el abandono temporal de Mazu y Jinmen  por parte de la ROC, las hostilidades del PLA continuaron en Septiembre de 1954 al iniciar la Batalla de las Islas Dachen[5] (Ríos, 2005, 45). Ante el avance de las tropas del PLA, los EEUU comenzaron a ver peligrar el status-quo entre la ROC y la RPC,  y con tal de impedir que los comunistas se hiciesen con Taiwán,  el 2 de Diciembre de 1954 firmaron un  Tratado de Seguridad Mutua entre los EEUU y la ROC. Sin embargo, en éste sólo se contemplaban los territorios de la isla principal de Taiwán y las islas Pescadores, además de otros territorios que podrían ser determinados por mutuo acuerdo. Así, los EEUU no tuvieron en consideración una intervención defensiva en las Dachen. Sin embargo, se comprometieron a intervenir en Jinmen y Mazu, lo que en Marzo de 1955 llevaría al fin de la primera crisis con el cese de los bombardeos de la RPC en esas dos islas (Roy, 2003, 118-20) tras la intervención estadounidense sugiriendo que  si hacía falta podrían llegar a utilizar armas nucleares. Aún así, los EEUU no parecían tener demasiada intención de utilizar armamento nuclear, ni tampoco el objetivo de atacar a la RPC, ya que en cualquier caso se vería dañada su imagen internacional. No obstante, la firma del Tratado de Seguridad Mutua, junto al Intercambio de Notas[6] entre los EEUU y la ROC alentó a los nacionalistas a adoptar medidas más audaces contra la RPC. Así, con tal de evitar un conflicto mayor, Dulles[7] sugirió a Chiang que una recuperación de la China continental con el uso de la fuerza sería imprudente y éste le aseguró que no tomaría ninguna decisión unilateral sin consultar a los EEUU (Gordon, 1985, 638-9).
  • Las conversaciones con Zhou Enlai y la Segunda Crisis del Estrecho

Durante la conferencia de Bandung, en Abril de 1955, Zhou Enlai[8] declaró sus deseos de evitar la guerra, así como de iniciar negociaciones con los EEUU para relajar las tensiones en el estrecho (Gordon, 1985, 640) aunque dejando claro unos meses más tarde que “‘Liberation of Taiwan’ was strictly domestic issue […] not subject to Chinese negotiation with any other government [.] Beijing was sensitive to and strongly against ‘ideas or plots of the so-called two Chinas’” (Roy, 2003, 121). Con lo que la intención de los EEUU de mantener el status-quo entre las dos repúblicas supondría un problema para llevar a cabo las negociaciones. A su vez, las conversaciones entre la RPC y los EEUU no sentaron muy bien en Taipei, provocando un aumento en la predisposición de la ROC a recuperar la parte continental haciendo uso de la fuerza, lo que no sólo volvía a ser un retroceso en las relaciones entre la ROC y los EEUU, sino que también dificultó todavía más las conversaciones entre Beijing y Washington en la conferencia de Génova (Gordon, 1985, 641; Roy, 2003, 121). La insistencia en las peticiones de Chiang a los EEUU para que le prestase ayuda en la reconquista del continente fue constante, así como los rechazos de Eisenhower y Dulles, bajo el argumento de que no era una buena idea el tratar de acabar con el comunismo en China haciendo uso de la fuerza. Sin embargo, en 1957 Eisenhower aseguró a Chiang que sus intenciones de intervenir en el continente no estaban tan distanciadas de las suyas. No obstante, no compartía la idea de realizar un ataque directo, sino que confiaba en que en China tendría lugar un levantamiento popular anticomunista como ocurrió un año antes en Hungría, siendo ese el momento adecuado para intervenir (Gordon, 1985, 642-3).
Sin embargo, no sólo no se llegó a producir la revuelta anticomunista, si no que al no prosperar las negociaciones de Zhou con los EEUU, durante el verano de 1958 el PLA retomó las hostilidades bombardeando nuevamente la isla de Jinmen (Gordon, 1985, 643-4). En esta ocasión, Eisenhower decidió intervenir al considerar que “accepted a mini-domino theory [,] the offshore islands were more closely linked to the defence of the main islands than had been the case in 1955” (Roy, 2003, 122). A pesar de ello y de la presión de Chiang por reconquistar los territorios de la RPC, la postura estadounidense continuó firme, oponiéndose al ataque directo al continente, con tal de evitar una guerra mayor, y una gran oposición de la opinión pública. Al mismo tiempo, mientras Chiang presionaba, Zhou volvía a extender la mano a Eisenhower para retomar las conversaciones con tal de asegurar la paz, lo que hizo que éste se plantease la desmilitarización del estrecho, y comenzó a reducir la ayuda a la ROC con tal de prevenir un ataque al continente. En este contexto, siendo consciente de sus limitaciones armamentísticas para llevar a cabo un ataque por su cuenta, y con tal de recuperar la confianza de los EEUU, Chiang declaró públicamente en Septiembre que sólo atacaría el continente en caso de un ataque a gran escala de la RPC. De todos modos, acabar con el comunismo en China seguía siendo una de las intenciones de los EEUU, y el propio Dulles volvió sugerir una posible revuelta popular como la de Hungría, además de ofrecer a Taipei la redacción de un comunicado conjunto en el que se renunciase al uso de la fuerza como medio de recuperación del continente (Gordon, 1985, 648-52). Con el cese de las hostilidades por parte del PLA en Noviembre llegó el fin de esta segunda crisis  (Roy, 2003, 122), en la que la intervención de los Estados Unidos, y sus juegos a dos bandas, lograron seguir manteniendo el status-quo entre ambas repúblicas, así como su descontento, ya que mientras Chiang “was again angry that Washington would not allow stronger and more direct military action against the PRC and preferred to perpetuate a divided China” (Roy, 2003, 123), Zhou Enlai declaró públicamente que “So long as the United States continues to occupy Taiwan, there can be no basic improvement in the relations between the United States and China” (Roy, 2003, 123).
  • Las negociaciones de Nixon y Kissinger como nuevo punto de partida

Tras la segunda crisis llegó un periodo de relativa calma en el conflicto del estrecho de Taiwán, quedando relegado a un segundo plano en el escenario bélico de Asia Pacífico. Además, la actitud de Kennedy[9], así como la de Johnson[10], seguía siendo similar a la de sus predecesores, defendiendo la configuración política de las “dos Chinas”. Así, contaban con Taiwán como parte de la estructura defensiva de la región. Además, mientras Kennedy aseguró que no permitiría una invasión de la RPC en Taiwán, Nikita Khrushchev[11], declaró que cualquiera que intentase atacar a la RPC se estaría enfrentando a la URSS (Roy, 2003, 115-6), con lo que un ataque por parte de alguna de las dos repúblicas era altamente improbable. A su vez, en 1964 el PLA ya realizó las primeras  pruebas satisfactorias con armamento nuclear (Roy, 2003, 143), y Washington llegó a considerar a China incluso más peligrosa que a la propia URSS (Kissinger, 2012, 222) con lo que un ataque a la RPC sería correr un riesgo demasiado alto. Así, lo que más interesaba a los EEUU, que ya habían iniciado su intervención en la Guerra de Vietnam, era seguir manteniendo el status-quo entre la RPC y la ROC, donde residían veinte mil americanos para dar soporte en la guerra (Tucker, 2005, 115).
Sin embargo, volvió a cobrar importancia en el escenario político internacional la cuestión de cuál de las dos repúblicas debería representar a China en la ONU. Hasta el momento su único representante era la ROC, pero según las encuestas realizadas a mediados de los años 60, existía un considerable apoyo popular a una representación doble (Tucker, 2005, 114). Así, a pesar de que durante los años 50 los EEUU habían conseguido que una mayoría de países se opusieran a considerar una entrada de la RPC en la ONU, a partir de los 60 empezó a reconsiderar esta opción (Roy, 2003, 134).
Partiendo de esta base, se empezó a dar mayor importancia a mantener buenas relaciones con la RPC y acabar de una vez con la situación que se venía arrastrando durante años. Esto se pudo constatar a través del artículo que escribió Nixon[12] en 1967 para Foreign Affairs sobre la necesidad de acabar con la “angry isolation” de China (Tucker, 2005, 116), a través de las siguientes palabras “No nos podemos permitir […] dejar eternamente a China fuera de la comunidad de naciones, alimentando sus fantasías, manteniendo sus odios y amenazando a sus vecinos” (Kissinger, 2012, 219). Además, contaba con el apoyo de Kissinger,[13] el cual consideraba muy útil una buena relación con la RPC por su situación geoestratégica contra la URSS (Tucker, 2005, 117).
Tras la proclamación de Nixon como presidente, y con las relaciones sino-soviéticas cada vez más tensas, Mao encargó a cuatro mariscales del PLA investigar las implicaciones prácticas de establecer nuevas relaciones con EEUU. Éstos llegaron a la conclusión de que en caso de un ataque de la URSS a la RPC, los EEUU no permitirían una victoria soviética. Además, la tesis presentada por Nixon en el Consejo de Seguridad Nacional, exponía que la derrota de China frente a la URSS iría contra los intereses estadounidenses (Kissinger, 2012, 226-35), con lo que a ambos países les convenía  reemprender las negociaciones. En éstas, Zhou Enlai volvió a insistir en la cuestión de no interferencia en los asuntos internos de China, tratando el tema de Taiwán como tal, y Kissinger aseguró que retiraría dos tercios de las tropas una vez finalizada la Guerra de Vietnam, el resto progresivamente tras la mejora de sus relaciones, y a su vez  ayudaría a la RPC a entrar en la ONU (Tucker, 2005, 115-6).
Washington empezó a reducir las patrullas de la Séptima Flota en el estrecho, y anunció que aceptaría la entrada de la RPC en la ONU, siempre y cuando no alterase el status de la ROC, proponiendo la doble representación. Sin embargo, no sólo Beijing rechazaba  formar parte de la ONU si la ROC seguía formando parte, sino que Taipei también se oponía a la entrada de la RPC en la organización (Roy, 2003, 130-4), lo que suponía un problema para los EEUU, ya que al mismo tiempo que “sough to use normalization with China in a vast geopolitical maneuver against the Soviet Union, wanted to maintain geopolitical leverage against Beijing as well by keeping Taipei in the General Assembly” (Tucker, 2005, 131-2). Descontenta con Washington, la ROC decidió dar por finalizada su estrategia con los EEUU en lo que respectaba a la ONU, e insistió en que desde la propia organización decidiesen cuál de las dos debía formar parte. Finalmente el 25 de Octubre de 1971 tuvo lugar la resolución de Albania en la que, tras una votación de 76 votos contra 35, la ROC iba a ser expulsada de la ONU para proceder al ingreso de la RPC (Roy, 2003, 135), abriéndose así una nueva etapa en el conflicto entre las dos repúblicas y en las relaciones internacionales. Mientras en 1968 la ROC mantenía relaciones diplomáticas con 64 países y la RPC con 45, en 1975 los países que reconocían a Taiwán como país se redujeron a 26, mientras la RPC normalizaba sus relaciones con un total de 112 estados (Roy, 2003, 132).
  • Conclusiones

El papel de los EEUU entre 1950 y 1971, tanto en lo militar como en la vía diplomática, fue decisivo en la evolución del conflicto entre Taiwán y China. Sin embargo, de no haber sido por el arranque de la Guerra de Corea, así como la de Vietnam, y el interés geoestratégico que suponía la isla de Taiwán para los EEUU en ambas ocasiones, es muy probable que la RPC hubiese invadido la ROC sin que éstos hubiesen hecho nada al respecto. Sea como fuere, su participación en el conflicto siempre fue movida por sus propios intereses, bajo una estrategia de realismo político, y no por mantener la paz mundial, ni por el hundimiento del comunismo como primer objetivo como se suponía en plena Guerra Fría. Así pues, tal y como se pudo comprobar con las negociaciones de Nixon y Kissinger con la RPC, que resultaba un aliado mucho más útil contra la URSS que lo que había sido la ROC hasta entonces, se hizo caso omiso de su ideología, así como de su sistema económico, con tal de evitar el crecimiento de la URSS, siendo ésta su gran rival y la única que podía hacer frente a su hegemonía en un sistema internacional bipolar como el de entonces. Además, con las sucesiones en la presidencia de los EEUU, y el consecuente cambio de actitudes frente a un mismo conflicto, se pudo constatar la importancia que, más allá de los estados propiamente, tienen los individuos como actores en las Relaciones Internacionales a la hora de tomar decisiones en un conflicto de estas características.
Bibliografía

  • Gordon, Leonard H. D. 1985. “United States Opposition to Use of Force in the Taiwan Strait, 1954-1962.” The Journal of American History 72: 637-60
  • Kissinger, Henry A. 1996. Diplomacia. Barcelona: Ediciones B
  • Kissinger, Henry A. 2003. China. Barcelona: Debate
  • Miller, Alice Lyman, and Richard Wich. 2011. Becoming Asia: Change and Continuity in Asian International Relations since World War II. Standford: Stanford University Press
  • Ríos, Xulio. 2005. Taiwán, el problema de China. Madrid: Catarata
  • Roy, Denny. 2003. Taiwan: A Political History. Ithaca y Londres: Cornell University Press
  • Tucker, Nancy Bernkopf. 2005. “Taiwan Expendable? Nixon and Kissinger Go to China.” The Journal of American History 92: 109-35

[1] Presidente de la ROC entre 1950 y 1975.
[2] Fundador de la RPC, Presidente de la RPC entre 1949 a 1959, Presidente del PCCh entre 1943 y 1976.
[3] Presidente de los EEUU entre 1945 y 1953.
[4] Situadas frente a la costa de la provincia china de Fujian, bajo soberanía de la ROC. También se conocen como Quemoy y Matsu.
[5] Archipiélago situado entre Keelung, en el norte de Taiwán, y Shanghai.
[6] Intercambio de documentos durante el 10 de Octubre de 1954 entre Dulles y Yeh, Ministro de Asuntos Exteriores de la ROC, en el que ambos confirman el Tratado de Seguridad Mutua.
[7] Secretario de Estado de los EEUU entre 1953 y 1959.
[8] Primer ministro de la RPC entre 1949 y 1976.
[9] Presidente de los EEUU entre 1961 y 1963.
[10] Presidente de los EEUU entre 1963 y 1969.
[11] Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1953 y 1964.
[12] Presidente de los EEUU entre 1969 y 1974.
[13] Consejero de Seguridad Nacional de los EEUU entre 1969 y 1975.

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